Artículo publicado por Francisco J. Bastida, Catedrático de Derecho Constitucional, en el diario La Nueva España el 15 de enero de 2012. Lo copio aquí porque, según parece, ya no está accesible en el sitio original de dicho periódico.
Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la crisis económica. Las víctimas son presentadas como culpables y los auténticos culpables se valen de su poder para desviar responsabilidades, metiéndoles mano al bolsillo y al horario laboral de quienes inútilmente proclaman su inocencia. Aquí, con el agravante de que al ser unas víctimas selectivas, personas que trabajan para la Administración pública, el resto de la sociedad también las pone en el punto de mira, como parte de la deuda que se le ha venido encima y no como una parte más de quienes sufren la crisis. La bajada salarial y el incremento de jornada de los funcionarios se aplaude de manera inmisericorde, con la satisfecha sonrisa de los gobernantes por ver ratificada su decisión.
Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del origen del funcionariado. Se envidia de su status -y por eso se critica- la estabilidad que ofrece en el empleo, lo cual en tiempos de paro y de precariedad laboral es comprensible; pero esta permanencia tiene su razón de ser en la garantía de independencia de la Administración respecto de quien gobierne en cada momento; una garantía que es clave en el Estado de derecho. En coherencia, se establece constitucionalmente la igualdad de acceso a la función pública, conforme al mérito y a la capacidad de los concursantes. La expresión de ganar una plaza «en propiedad» responde a la idea de que al funcionario no se le puede «expropiar» o privar de su empleo público, sino en los casos legalmente previstos y nunca por capricho del político de turno. Cierto que no pocos funcionarios consideran esa «propiedad» en términos patrimoniales y no funcionales y se apoyan en ella para un escaso rendimiento laboral, a veces con el beneplácito sindical; pero esto es corregible mediante la inspección, sin tener que alterar aquella garantía del Estado de derecho.
Los que más contribuyen al desprecio de la profesionalidad del funcionariado son los políticos cuando acceden al poder. Están tan acostumbrados a medrar en el partido a base de lealtades y sumisiones personales, que cuando llegan a gobernar no se fían de los funcionarios que se encuentran. Con frecuencia los ven como un obstáculo a sus decisiones, como burócratas que ponen objeciones y controles legales a quienes piensan que no deberían tener límites por ser representantes de la soberanía popular. En caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley y a su función pública llega a interpretarse por el gobernante como una deslealtad personal hacia él e incluso como una oculta estrategia al servicio de la oposición. Para evitar tal escollo han surgido, cada vez en mayor número, los cargos de confianza al margen de la Administración y de sus tablas salariales; también se ha provocado una hipertrofia de cargos de libre designación entre funcionarios, lo que ha suscitado entre éstos un interés en alinearse políticamente para acceder a puestos relevantes, que luego tendrán como premio una consolidación del complemento salarial de alto cargo. El deseo de crear un funcionariado afín ha conducido a la intromisión directa o indirecta de los gobernantes en procesos de selección de funcionarios, influyendo en la convocatoria de plazas, la definición de sus perfiles y temarios e incluso en la composición de los tribunales. Este modo clientelar de entender la Administración, en sí mismo una corrupción, tiene mucho que ver con la corrupción económico-política conocida y con el fallo en los controles para atajarla.
Estos gobernantes de todos los colores políticos, pero sobre todo los que se tildan de liberales, son los que, tras la perversión causada por ellos mismos en la función pública, arremeten contra la tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente o puramente administrativo. Si la crisis es general, no es comprensible que se rebaje el sueldo sólo a los funcionarios y, si lo que se quiere es gravar a los que tienen un empleo, debería ser una medida general para todos los que perciben rentas por el trabajo sean de fuente pública o privada. Con todo, lo más sangrante no es el recorte económico en el salario del funcionario, sino el insulto personal a su dignidad. Pretender que trabaje media hora más al día no resuelve ningún problema básico ni ahorra puestos de trabajo, pero sirve para señalarle como persona poco productiva. Reducir los llamados «moscosos» o días de libre disposición -que nacieron en parte como un complemento salarial en especie ante la pérdida de poder adquisitivo- no alivia en nada a la Administración, ya que jamás se ha contratado a una persona para sustituir a quien disfruta de esos días, pues se reparte el trabajo entre los compañeros. La medida sólo sirve para crispar y desmotivar a un personal que, además de ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar que los gobernantes lo estigmaticen como una carga para salir de la crisis. Pura demagogia para dividir a los paganos. En contraste, los políticos en el poder no renuncian a sus asesores ni a ninguno de sus generosos y múltiples emolumentos y prebendas, que en la mayoría de los casos jamás tendrían ni en la Administración ni en la empresa privada si sólo se valorasen su mérito y capacidad. Y lo grave es que no hay propósito de enmienda. No se engañen, la crisis no ha corregido los malos hábitos; todo lo más, los ha frenado por falta de financiación o, simplemente, ha forzado a practicarlos de manera más discreta.
Escrito por vaccaeus el 24/01/2012 02:09 | Comentarios (0)
Mañana, 6 de diciembre, es el día de la Constitución española. No hace falta ir a ningún acto oficial ni extraoficial, no es preciso poner el himno como tono de llamada en el móvil, nadie está obligado a colgar una bandera en su balcón. El sentimiento nacional cada uno lo vive como quiere. Pero no dejemos que nos arrebaten los símbolos. España se llama España, no "este país" ni "Estado español". La bandera de España no es un símbolo de ninguna ideología, sino de una nación. La palabra "nación" identifica realidades políticas, no étnicas. Al menos, en su sentido más útil. Identificar nación con etnia es cerrar las puertas al diferente. El escudo de España es el resultado de una historia secular y de un pacto democrático reciente. Los colores de la bandera de España proceden de símbolos muy antiguos, ninguno de ellos asociado a ninguna ideología política, por mucho que nos hayan querido hacer creer. España no la inventó ningún dictador, ni es producto de una guerra de invasión de unas regiones contra otras. Y el nombre de España es tan antiguo que ni siquera se sabe bien de dónde procede y qué significa. Pero sí se sabe ahora a qué país define y quiénes son sus nacionales y demás habitantes. Todos ellos tienen ahora el privilegio de gozar de un marco de paz y libertad, gracias a que vivimos en una democracia.
Escrito por vaccaeus el 05/12/2011 18:42 | Comentarios (0)
Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo. Medio pan y un libro
Medio pan y un libro.
Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
Escrito por vaccaeus el 20/05/2011 11:57 | Comentarios (1)
Hace unos tres lustros, quizá algo más, el actual alcalde de Valladolid, entonces en la oposición, capitaneó una campaña junto con asociaciones de comerciantes vallisoletanos en contra de la peatonalización de las calles del centro, que, a su parecer, iba en contra de los intereses de los comerciantes. Afortunadamente, cuando León de la Riva llegó al poder sus tesis se habían mostrado tan infundadas que él mismo se convirtió en el gran peatonalizador de España. Esa misma actitud cerril, timorata y reaccionaria es la que lleva ahora a los empresarios de la hostelería a poner el grito en el cielo contra la reforma de la Ley del tabaco, que prohibirá fumar en sus locales a partir del próximo 2 de enero. Les da lo mismo que se les demuestre, con ejemplos estadísticos, el nulo efecto que medidas similares han tenido en otros países. No les valen argumentos de tipo sanitario ni educativo. Para ellos, lo único cierto es que, si así les va bien, mejor no cambiar nada. Ahora saltan con que no van a prohibir fumar en sus establecimientos, que no se quieren enfrentar a los clientes. Muy bien. Yo invito a todos los no fumadores, que llevan toda la vida aguantando un ambiente insano sin poder elegir, que se nieguen a pagar las consumiciones en los locales donde no se haya garantizado su derecho a disfrutar de su ocio en un espacio sin humo. Si es cuestión de ponerse a malas, ya veremos quién gana la batalla.
Escrito por vaccaeus el 21/12/2010 10:54 | Comentarios (1)
Vuelvo a las andadas, después de varios meses de inactividad, para publicar aquí una carta que he remitido al Director de El País y que, muy probablemente, nunca verá la luz en ese diario.
Dice así:
Sr. Director:
En su edición de 23 de febrero de 2010, el redactor José Yoldi se permite describir al Foro Judicial Independiente como "muy conservador". Me pregunto de qué fuentes bebe ese redactor tan falsa información, y cómo es capaz de utilizar gratuitamente ese calificativo sin haber contrastado que se corresponda con la realidad. Sepa usted que el Foro Judicial Independiente surgió hace pocos años como una iniciativa liderada por jueces, no asociados previamente, que estaban indignados ante la situación actual de politización de la justicia y de mercadeo con los cargos de libre designación, con las comisiones de servicios y con los cargos en el Consejo General del Poder Judicial, y una situación que está comprometiendo gravemente la imagen de uno de los poderes del Estado de Derecho y, aún peor que su imagen, su eficacia a la hora de defender la ley y a los ciudadanos que sufren los abusos de los poderes públicos.
Después de leer esto, ¿puede tener alguien la desfachatez de sostener que se trata de una asociación "muy conservadora"? ¿Hay algún documento en que se identifique al Foro con algún partido político, del signo que sea? ¿Hay alguna estadística (suponiendo que fuera legal) sobre la inclinación política de sus asociados?
No. No hay nada de eso. Lo que hay es un deseo de eliminar a esa asociación que atiza las conciencias de las otras, principalmente APM y JpD, bochornosamente vinculadas al PP y al PSOE. El País, haciendo gala de su adscripción indisimulada a uno de esos partidos, echa un cable a las asociaciones politizadas permitiendo que, en una de las pocas veces que un medio de comunicación se digna nombrar al Foro, aparezca tildado de asociación ultraderechista.
No tienen derecho a desinformar, señor Director. Una cosa es la libertad de prensa y otra es faltar a la verdad. Ustedes tienen el deber de honrar el derecho de los ciudadanos a la información, y no al revés. Y no es la primera vez que me dirijo a usted por este motivo. El 7 de noviembre de 2006 le escribí para protestar porque su director adjunto, Xavier Vidal-Folch, había mentido al tachar de retrógrado a Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, un partido que surgió con la muy loable intención de desenmascarar las patrañas de los políticos en general y de los nacionalistas en particular.
¿Dónde está el conservadurismo? ¿En denunciar las corruptelas y los vicios del sistema o en aportar el granito de arena para que las cosas nunca cambien? Mírese al espejo e intente repetir, sin que se le escape la risa, que dirige usted un diario "progresista".
Escrito por vaccaeus el 23/02/2010 20:50 | Comentarios (2)
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha sentenciado por unanimidad que la Ley de partidos española es perfectamente acorde con losderechos humanos, un medio proporcionado de lucha contra el terrorismo y una restricción justificada de ciertos derechos a cambio degarantizar otros derechos más importantes. Es decir, los derechos de unos hijos de puta a presentarse a unas elecciones y a celebrar actos de exaltación del terrorismo son menos importantes que la vida, la integridad física y la libertad de todos los demás.
A mí me parece una obviedad, y está claro que la resolución unívoca de todos los magistrados de Estrasburgo me da la razón. Pero hay en España cientos de miles de IMBÉCILES en grado supino que se han pasado años enteros defendiendo el derecho de esos malnacidos a obtener los datos censales de todos los españoles para cedérselos al aparato asesino de ETA; a ostentar cargos públicos desde los cuales aplastar los derechos de los demás; a recibir subvenciones, como partidos políticos, que se destinaban a apoyar las actividades criminales de ETA; a reírse del Estado de Derecho y de la democracia utilizando sus mismas herramientas. A todos esos imbéciles acomplejados, a todos los falsos "nacionalistas moderados" o "nacionalistas democráticos" (ja) les deseo unas vacaciones de verano lo más desasosegadas posible, pensando en cómo contestar ahora a un organismo internacional que no se casa con nadie y que ha cantado a los cuatro vientos que, en España, quienes sufren la violación de sus derechos no son los separatistas deciertas regiones (que llevan años y años gobernando y robando impunemente a sus adocenados conciudadanos), sino la sociedad general, cuyo único deseo es vivir tranquila sin tener que mirar en los bajos de su vehículo.
Nacionalistas y panolis de España: disfrutad de esta sentencia.
Escrito por vaccaeus el 03/07/2009 23:34 | Comentarios (0)
Esos malnacidos no han permitido que Eduardo Puelles García, de 49 años, llegara a viejo, viera casarse a sus hijos, conociera a sus nietos, se jubilase y fuese a jugar la partida al bar con sus amigos hasta que llegara su hora. Esa carroña indecente se ha arrogado, una vez más, la potestad de decidir quién debe vivir y quién no. Sus fines políticos (que son también una mierda) no importan cuando se llega a este extremo: cualesquiera que fueran sus objetivos quedarían envilecidos por la misma forma en que ETA intenta alcanzarlos. Y eso salpica a quienes, de una u otra manera, comparten las mismas ilusiones de un Estado étnico centrado en una falsa realidad.
Todos los que llevan años sembrando el odio desde la política y la prensa son cómplices. Todos los que llevan años y años mintiendo en las aulas y envenenando las mentes de los niños son cómplices. Todos los que llevan años mirando para otro lado son cómplices. Todos los que se amparan en el sistema democrático para contribuir a que se perpetúe esta brutalidad son cómplices. Todos los que expresan su miseria moral en pelos sucios y camisetas raídas, uniforme de las nuevas hordas cutrenazis, y siembran las calles de miedo e inmundicia son cómplices. Todos los que se aprovechan del régimen de terror para sacar beneficio económico o laboral son cómplices.
Y el imbécil graciosete que sale por la tele pretendiendo arrancar una condena del terrorismo a un terrorista no es cómplice: es la viva imagen de la progresía acomplejada e intelectualmente estéril que piensa que, en el fondo, los asesinos son buena gente y que basta ir a ellos con buenas palabras para que rectifiquen. Igual que Zapatero al principio de su mandato.
Escrito por vaccaeus el 19/06/2009 11:28 | Comentarios (1)
El redactor de El Mundo Álex Salmón ha tenido a bien publicar en dicho periódico el artículo de opinión titulado Fulgor y declive de Ciutadans, y yo me he sentido en la obligación moral de escribirle a este amable señor una carta que El Mundo no va a publicar, pero que transcribo a continuación.
Apreciado señor Salmó:
He leído su artículo "Fulgor y declive de Ciutadans" y, como militante de Ciudadanos (al que usted se empeña en llamar en catalán aun redactando en castellano, motivo por el cual he creído que usted también prefería la versión catalana de su apellido), tengo que manifestarle mi contrariedad por muchas de las opiniones vertidas en él.
Habla usted en primera persona al referirse a El Mundo, por lo que deduzco que tiene ciertas responsabilidades en el diario. Defiende que El Mundo debe dar cobertura a las voces críticas dentro de Ciudadanos "en defensa de la libertad y pluralidad de pensamiento". El argumento sería válido si la voz oficial del partido tuviera un acceso habitual y sin filtros a los medios de comunicación. Estará usted conmigo en que no es así. Entre otros, su periódico se ha negado sistemáticamente a prestar su espacio a la información procedente de los órganos oficiales de Ciudadanos y se ha limitado a hacerse eco de todas las críticas, internas y externas, fundadas e infundadas, para contribuir a su desprestigio.
El Mundo no es, como usted pretende, un testigo imparcial de lo que sucede en Ciudadanos. Su periódico se ha hartado de verter opiniones siempre negativas sin dar lugar a la respuesta desde el partido, y ha mentido descaradamente en toda ocasión que se le ha puesto a tiro, especialmente en relación con la coalición Libertas-Ciudadanos de España. Se han inventado la naturaleza euroescéptica y ultracatólica de Libertas, han hecho hincapié en el conservadurismo de algunas de las formaciones que han integrado la plataforma en ciertos países, obviando que en la mayoría se trataba de partidos progresistas; se han inventado la incorporación de tránsfugas como Tamayo y Sáenz a Ciudadanos de España; se han negado a rectificar sus errores cuando han quedado de manifiesto... Y todo ello porque no querían que UPyD viera mermado su apoyo electoral por la concurrencia de Ciudadanos a los comicios europeos.
Por otra parte, reconozco que, en los inicios de la singladura de Ciudadanos, la actitud de El Mundo fue diferente. Pero cambió radicalmente desde la irrupción de Rosa Díez en la escena. Estaba claro que querían ustedes apoyar a una tercera vía (aunque tengo muchas dudas de la sinceridad de esa apuesta, pues ustedes son peperos hasta la médula y, cuando se hayan cargado a Rajoy, volverán a apoyar al PP). El hecho de que Rosa Díez, contra todas las expectativas, renunciara a unirse a Ciudadanos para fundar su propia marca les hizo dar la espalda, por puro oportunismo, al partido que había abierto esa brecha. Después de eso, se han dedicado a mentir, por ejemplo, respecto de las causas del desencuentro entre UPyD y C's, imputables exclusivamente a la ambición personal de Rosa Díez, y han ocultado la falta de democracia interna en UPyD, donde su "lideresa" ha llegado a amenazar con abandonar la formación si se aprobaba la elección de los órganos de gobierno por listas abiertas. Por cierto, el coordinador de Aragón, que fue quien propuso las listas abiertas, fue fulminantemente destituido con una excusa inverosímil. De todo ello, El Mundo no ha dicho nada.
Por otro lado, sus valoraciones de la realidad son totalmente tendenciosas. Cuando dice, por ejemplo, que "Ciutadans es un partido catalán pensado para Cataluña y creado aquí. UPyD es un partido nacido en el País Vasco con un proyecto claro de Estado", olvida que Cataluña es parte de España y que es totalmente legítimo que, desde Cataluña, quiera extenderse a toda España; olvida que Ciudadanos ha expresado siempre su vocación nacional; olvida que para recuperar la unidad de España donde más hay que dar guerra es en las regiones donde el nacionalismo se ha adueñado de la política; olvida que esto constituye un esfuerzo ímprobo en una lucha contra todos los poderes establecidos; olvida que tildar continuamente a Ciudadanos de "catalán" es un flaco favor a la conciencia de la españolidad de Cataluña y a la viabilidad del proyecto; olvida, por otro lado, que Rosa Díez ha centrado su actuación en Madrid, que en las comunidades donde hay más nacionalismo sus resultados son ínfimos y que, por muy vascos que sean sus orígenes, UPyD no ha tenido el valor de centrar en esa comunidad su lucha contra el nacionalismo y la sinrazón.
Por último, cuando afirma que "la formación de Rivera tenía que haber sido más generosa con Rosa Díez" está haciendo usted un flaquísimo honor a la verdad y está defraudando a sus lectores, que confían en que lo que leen sea cierto. La única realidad es que la ejecutiva de Ciudadanos le ofreció a Rosa Díez toda su disposición a moldear el partido a su antojo, incluso a cambiarle el nombre, pero sin alterar el funcionamiento democrático interno. Ella se negó. Es una profesional de la política que no podía poner su sueldo a disposición de la caprichosa masa de militantes. Prefirió hacer la guerra por su cuenta y, desde el primer momento, se ocupó de mantener las distancias con Ciudadanos, al que ha cerrado las puertas de forma inalterable y al que ha negado toda posibilidad de colaboración. ¿Qué mayor generosidad esperaba usted por parte de Ciudadanos? ¿Un suicidio colectivo de todos sus militanes a la puerta de la sede de UPyD en Madrid?
Señor Salmó, hace usted un uso indigno de la poltrona desde donde escribe. Participa usted de los intereses plutocráticos que no desean un verdadero cambio en la política española, y aporta su granito de arena para que los movimientos cívicos que quieren regenerar la democracia nunca triunfen. Esto impide que una carta como la mía vea nunca la luz de los medios, pero, si ha tenido el valor de leer hasta aquí, al menos conseguiré que una parte de su interior, por pequeña y recóndita que sea, se avergüence de usted mismo.
Reciba un cordial saludo.
Escrito por vaccaeus el 14/06/2009 16:32 | Comentarios (2)
No es ningún secreto que la prensa, en manos de grandes grupos mediáticos o de la administración pública, tiene imbricaciones con el poder político que le impiden cumplir adecuadamente con su papel de información objetiva y veraz y de control popular a los gobernantes.
Los medios de información se han convertido en un instrumento más del poder establecido, una apisonadora de todo intento de cambiar las cosas, una mordaza a toda voz crítica con el sistema (no con esto o aquello, sino con el sistema en su conjunto), un filtro que impide llegar a las masas los mensajes que no interesan a los poderosos.
Llegan las elecciones al Parlamento Europeo. Toda España es una única circusncripción en que se presentan treinta y seis candidaturas. No son cientos de candidatos multiplicados por cincuenta y dos territorios, como en las generales, sino treinta y seis listas para toda España. ¿A quién dan los medios oportunidad para expresar su programa y sus propuestas? A los de siempre. En teoría hay unos espacios gratuitos de propaganda electoral, pero yo sólo veo anuncios del PSOE y del PP, que, por si no lo saben, los pagamos usted y yo con nuestros impuestos. A los debates acuden los partidos de siempre: los que se reparten escaños, gobiernos autonómicos o nacionales (aunque renieguen de la nación), los que ya están en el ajo. Los que pretenden entrar no tienen cabida.
Hay muchos ciudadanos descontentos con la situación política actual, que afirman no tener intención de votar porque no les gusta nada de lo que hay. El caso es que tampoco se han molestado por averiguar si existen propuestas alternativas. Es su responsabilidad, cierto, pero los medios les han metido en la cabeza la idea de que no hay más opciones que las que ellos muestran, que las demás candidaturas son de partidos marginales, nostálgicos franquistas o buscadores de subvenciones. Nadie piensa que lo que ellos buscan esté allí.
Sin embargo, cuando hablo con la gente de mi entorno, aquellos a quienes puedo transmitir el mensaje de mi partido sin que lo estorbe nada ni nadie, muchos de ellos, por no decir todos, lo encuentran interesante, y estoy seguro de que en un buen porcentaje se han convencido y nos van a votar. Esto significa que, si tuviéramos la ocasión de enviar el mensaje de la misma manera a todos los españoles, estaríamos sin duda en condiciones de arrebatar unos cuantos escaños a los grandes partidos. Porque nuestro mensaje no es totalitario ni incendiario, no es victimista ni mezquino, sino que se inspira en la razón y en los valores democráticos que dieron origen a la actual sociedad europea y occidental, valores que la clase política ha corrompido hasta hacer una carictura de ellos. Lo nuestro no es un populismo efectista, sino una propuesta de cambio profundo en la forma de hacer política, algo que la sociedad demanda y que el poder político actual no está dispuesto a ofrecerle.
Pero la prensa no está por la labor de hacer llegar ese mensaje. Cierra todas las puertas a la participación de los pequeños partidos emergentes en los debates televisivos y radiofónicos, apenas les concede espacio en el papel impreso y, cuando lo hace, suele ser para denostarles y falsear sus principios.
¿Se imaginan que algún medio diera la menor ocasión a una formación como Libertas-Ciudadanos? Sin duda, lograrían sacar algún representante en el Parlamento Europeo. Con eso no cambiarían las cosas a corto plazo, pero a la televisión pública, esa que pagamos entre usted y yo, se le acabaría la patraña con que excluye a las opciones alternativas de sus espacios: "Sólo invitamos a los que tengan representación en Europa". Tendrían que inventarse una mentira nueva, y tal vez ya no sería aceptada por la Junta Electoral Central. De manera que, unos años más tarde, con acceso obligado a los medios públicos (por ley), nuestras opciones de lanzar el mensaje renovador serían mucho mayores y aumentaríamos significativamente nuestros resultados. Ahí sí que peligraría el poder. Y la prensa no nos lo va a consentir.
De hecho, este artículo que escribo en mi blog y que voy a remitir a todos los periódicos que conozco no va a ser publicado en ninguno de ellos. En ninguno.
Escrito por vaccaeus el 04/06/2009 10:23 | Comentarios (2)
El alcalde de Puerto Real (Cádiz) ha sido condenado por injurias al Rey. Se puede leer la noticia aquí. A mí particularmente me ha enternecido la cita del munícipe reo: Durante su declaración, el alcalde negó su intención de ofender al Reyporque, según dijo, en su condición de "republicano y comunista no cabela injuria". En esto consiste la izquierda actual: en la posesión de la razón y laprobidad por excelencia. Diga lo que diga este señor, no puede ser unainjuria, ya que es "republicano y comunista", reconocidos sinónimos debondad. A quienes tienen la suerte de estar ungidos por la ideologíacorrecta esto les permite hacer lo que les salga de las narices, quesiempre será bueno. No me extraña que, cuando se cansan de alzar el puño, muchos de estosapóstoles del bien acaben dándose coscorrones mirando a La Meca.
Escrito por vaccaeus el 03/06/2009 10:19 | Comentarios (0)
El Mundo ha publicado hoy (2 de junio de 2009), en su edición impresa, esta carta de un supuesto lector:
Libertas ha invertido mucho
Sr. Director:
La formación euroescéptica Libertas, que en España se presentacoaligada con Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, se está dejando loscuartos en la campaña para las elecciones al Parlamento Europeo delpróximo 7-J.
Los carteles electorales de Miguel Durán están por todas partes. Sinduda, parece que para Libertas es muy importante darse a conocer enEspaña. Pero, ¿han escogido la formación correcta para coaligarse?
Mi opinión es que no. Ciutadans lleva tiempo con el rumbo perdido yno es la mejor manera de que Libertas tenga una representación enEspaña. La formación de Albert Rivera dejó de parecer un partido serioen el momento en que empezaron las luchas intestinas tras las primeraselecciones, y en esas siguen.
Así que Libertas, el macropartido irlandés en contra de las actualespolíticas europeas, está invirtiendo mucho dinero en España para unaselecciones en las que todos nos jugamos mucho. Sin embargo, da laimpresión de que el dinero está cayendo en un saco roto. Milagroso seráque Miguel Durán saque alguna representación. Luis Martín Jiménez.Murcia.
Yo he remitido esta carta al mismo diario, que con toda seguridad va a ir al cubo de la basura. No sólo por el contenido, sino porque lo firmo como coordinador de la Agrupación de Pamplona de Ciudadanos, y sería la primera vez desde que existe UPyD que El Mundo cede su espacio a que un militante de mi partido exprese su opinión.
Sr. Director:
Quisiera ejercer el derecho de réplica frente a una carta firmada por un tal Luis Martín Jiménez, de Murcia. Como no dudo de la pluralidad de su periódico, estoy convencido de que permitirá que responda a ese amable lector, en caso de que realmente exista.
La carta del supuesto señor Martín Jiménez comienza con una falsedad: "La formación euroescéptica Libertas". Nada le importan al autor de esa frase las continuas declaraciones por parte de los representantes de Libertas en el sentido de que dicha formación aboga por una auténtica unión política europea. ¿Para qué recurrir a la verdad, teniendo tan a mano una burda mentira urdida por falsos periodistas?
Continúa el autor sorprendiéndose del gasto que Libertas está haciendo en la campaña electoral en España, con carteles de Miguel Durán "por todas partes". Yo, que estoy participando activamente en la campaña, le puedo decir que el gasto es muy reducido (ya quisiéramos lo contrario) y que en la ciudad donde resido no se ha colgado ni un solo cartel. Ni uno. No sabía que tuviéramos en Murcia un núcleo tan activo.
Añade este señor una valoración personal: "Ciutadans (sic) lleva tiempo con el rumbo perdido y no es la mejor manera de que Libertas tenga una representación en España". Sepa este señor que en Ciudadanos nos gusta usar el nombre en castellano cuando redactamos en castellano. Y sepa también que, precisamente, el detonante de la crisis interna de Ciudadanos ha sido la coalición con Libertas, con la que algunos de nuestros militantes no estaban de acuerdo. ¿Cuál es el error: que Ciudadanos se junte con Libertas o que Libertas se junte con Ciudadanos? Yo se lo diré: no hay error, sino un gran acierto, prueba de lo cual es que nuestros enemigos (los internos y los externos) no han parado de criticarnos desde que forjamos la coalición.
Y tampoco me queda claro si es usted uno de esos enemigos. Todo su escrito rezuma un tono de reproche incompatible con la crítica por elegir, en su opinión, un mal aliado. ¿En qué quedamos? ¿Le gusta o no le gusta Libertas? Creo que lee usted demasiado determinados medios falaces que mienten continuamente sobre nosotros, o quizá sea usted realmente una firma falsa del agún redactor de ese mal periódico del que hablo.
No se lo tome a mal, caballero, pero no ofende quien quiere, sino quien puede. Y quizá su pronóstico sea acertado y no saquemos representación, pero eso no va a restar un ápice de nobleza y valor a nuestro esfuerzo por cambiar las cosas en un mundo político cada vez más putrefacto.
Escrito por vaccaeus el 02/06/2009 23:50 | Comentarios (2)
El Presidente que nos ha caído en suerte ha rizado el rizo en cuanto a agudeza económica y sentido de la justicia social.
Ya no se escapa a nadie que, a pesar de la naturaleza mundial de la actual crisis económica, en España su incidencia y sus perspectivas de futuro son especialmente negativas, debido a determinados factores que, ahora sí, los analistas económicos han tenido a bien desentrañar: la baja productividad de la economía española, la escasa competitividad y la poquísima inversión en innovación, todo lo cual se debe a que, en vez de invertir en sectores de futuro, nuestra actividad y nuestro crecimiento se han centrado en el mercado inmobiliario. La ilusión de una economía creciente por encima de los países de nuestro entorno; el insólito comportamiento servil de la demanda, para la que los precios nunca resultaban excesivos; la imprudencia de un sector bancario arrastrado por la injustificable conducta de unas cajas de ahorros manipuladas por el poder político... Todos estos eran elementos que, antes o después, nos tenían que llevar a la situación actual.
Pero aquí estamos, y es el momento no de lamentarse, sino de buscar soluciones. ¿Y qué soluciones se le ocurren a Zapatero?
Primero: ¿Reformar en profundidad un sistema educativo en que se desprestigia el esfuerzo, se niega la autoridad de los profesores y se impide el aprovechamiento del talento de los mejores? ¡No! Zapatero ha decidido que basta con regalar un portátil a cada alumno. Esta medida es tan eficaz como regalarle un destornillador a un chimpancé y esperar que se haga mecánico. Sin esfuerzo, sin motivación y sin contenidos no hay aprendizaje. Por mi parte, en vez del portátil les pueden regalar la Play o el XBox.
Segundo: ¿Fomentar la inversión en sectores de alta cualificación y de futuro? ¡No! Zapatero siente nostalgia de la época dorada del ladrillo y se ha propuesto castigar a los que, prudentemente, están aplazando su decisión de compra a momentos mejores. De eso nada: aquí, a comprar todos o se acaba la desgravación. Los que, a partir de 2011, quieran comprarse una vivienda, deberán olvidarse de la correspondiente deducción en el IRPF, salvo que ganen menos de 24.000 euros al año (éstos no hace falta ni que se molesten en pedir la hipoteca a ningún banco). Se quiere reactivar así el mercado inmobiliario, obligar a que los compradores se decidan ya. Así volverán a repuntar los precios y habrá que comprar otra vez sea como sea, para no perder una desgravación que puede llegar a ser muy sustancial. El mensaje es claro: ¿Qué os habéis creído, españoles? ¿Que podéis decidir cuándo se compra y cuándo no, atendiendo a las condiciones del mercado? ¡No mientras yo gobierne! ¡Ya estáis comprando, imbéciles, y no hagáis que me caliente!
Escrito por vaccaeus el 12/05/2009 15:43 | Comentarios (1)
Todos hemos visto mil películas (casi siempre americanas) sobre pequeñas causas justas en que personas muy humildes se han de enfrentar al gran aparato del poder y se encuentran con todos los obstáculos imaginables. Curiosamente, el espectador siempre se siente cercano al débil, al que se atreve a retar a los poderosos, porque la cámara le ha ofrecido el prisma del pequeño protagonista y le ha permitido comprender sus motivos. Y el espectador aplaude que el personaje persevere contra viento y marea y celebra que, finalmente, la justicia se imponga y los malos se queden con dos palmos de narices.
La vida real es distinta. No hay una cámara que muestre cómo son las cosas desde el punto de vista del que las quiere cambiar, del que lucha por mejorar el mundo, del que se enfrenta al orden establecido. Así, al ciudadano de a pie le cuesta identificarse con ese pequeño idealista. Aun cuando llegue a conocer sus planteamientos e incluso los comparta, le parece ridícula su postura. En la vida real, el poderoso siempre gana. Entre otras cosas, porque el ciudadano medio no está por la labor de apoyar causas nobles que le supongan el menor esfuerzo mental.
Cuando surgió Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, fue como una de esas historias de las películas de segunda fila, sólo que en el mundo real. En un entorno de pensamiento único nacionalista, con una apisonadora mediática que apoyaba sin resquicios al poder establecido y con una ciudadanía narcotizada y adocenada que, en el mejor delos casos, tachaba de ilusos a los promotores de la idea, atreverse acuestionar los planteamientos básicos de la política catalana era una aventura que parecía abocada al fracaso. Pero valía la pena intentarlo.
Algunos, muchos, comenzaron a ponerse nerviosos ante los primeros e inesperados éxitos electorales. Si, con muy pocos meses de existencia y con todos los medios de información regionales en contra, más casi todos los nacionales, Ciudadanos había conseguido hacerse un hueco en el Parlamento de Cataluña, ¿qué pasaría más tarde, cuando la idea comenzase a fraguar y, poco a poco, el electorado de toda España fuera creyéndose que la vida a veces también puede ser como en el cine?
Fueron momentos muy ilusionantes.
Desgraciadamente, los malos seguían acechando, y, como suele suceder en esas películas de las que hablaba, resultó que los enemigos comenzaron a surgir también de entre los supuestos amigos. Cuando todos creíamos que Rosa Díez, y algunos personajes destacados cercanos a ella, se unirían al proyecto de Ciudadanos en vísperas de las elecciones generales para darle el impulso que necesitaba en el plano nacional, resultó que esa señora robó la idea, montó su propio chiringuito a su medida y se hizo con el apoyo incondicional de los pocos medios que antes habían apostado por Ciudadanos. Rosa Díez descubrió entonces su verdadera cara: la de una profesional de la política que no estaba dispuesta a dejar que su sueldo dependiera de la voluntad de unas bases exigentes.
El resultado fue inevitable. Esta vez el vacío mediático fue absoluto y Ciudadanos salió de los comicios literalmente vapuleado.
Pero es que, si todo fuera bien desde el principio, la película perdería toda emoción. Los reveses son necesarios para mantener el interés del espectador. O, desde el punto de vistade la realidad, los reveses son inevitables cuando te enfrentas al mal cara a cara.
Desde ese momento las cosasfueron de mal en peor. UPyD demostró inmediatamente que no había surgido para ayudar a Ciudadanos en lucha, sino para ocupar su espacio y hacerle desaparecer. Los enemigos siguieron surgiendo desde dentro y, en clara connivencia con UPyD, se dedicaron concienzudamente a socavar internamente la moral de los afiliados y a minar externamente la imagen del partido. Además, el proyecto de implantación nacional se había convertido ya en una absoluta quimera. Lo que sale de Cataluña, gracias a décadas de manipulación nacionalista, se considera como algo extraño en el resto de España.
Un año después del fracaso en las elecciones generales, sin haber podido presentar candidatura en las autonómicas vascas ni en las gallegas, con buena parte de la militancia deseando que el partido se desintegre para poder irse tranquilamente a UPyD habiéndose librado de un molesto rival que les recuerde aquellos buenos tiempos en que las bases nombraban a sus representantes (algo impensable en el partido de RosaDíez), tengo que reconocer que sólo la inercia me mantenía al pie del cañón. La inercia y el compromiso asumido con los compañeros más cercanos. Las elecciones al Parlamento Europeo se presentaban como un inevitable fracaso más, del que saldríamos definitivamente como un partido marginal, sin opciones fuera de Cataluña, fragmentado por el cáncer interno de los upeidistas e irreversiblemente despreciado por el poder mediático. ¿Qué pasaría después? Seguramente, el goteo de bajas entre los afiliados hasta la práctica desaparición.
Pero, de repente, un inesperado acontecimiento dio un vuelco a la situación. La plataforma paneuropea Libertas había accedido a que su opción en España fuera, precisamente, Ciudadanos, en coalición con otros dos partidos cuya aportación al proyecto había sido vital. Eso iba a suponer una inyección económica que permitiría a Ciudadanos de España encarar las elecciones con garantías de, al menos, tener una presencia mediática. Todas las perspectivas habían cambiado de la noche a la mañana. Poder aspirar a algún escaño en el Parlamento Europeo se había convertido en una sólida posibilidad, pero, aunque no se consiguiera, el impulso a la popularidad del partido sería fundamental para hacerle resucitar de las cenizas y darle la presencia que Ciudadanos aspira a lograr en toda España.
Desde luego, nuestros poderosos enemigos no nos lo iban a poner tan fácil. Medios de información que pocos días antes estaban alabando la iniciativa de Declan Ganley, de pronto convertían Libertas en una plataforma de corrupción y antieuropeísmo, ultracatólica y ultranacionalista. Se tergiversaba el pasado de Miguel Durán para que aflorasen sólo sus aspectos negativos, como si cualquier personaje público no tuviera un historial lleno de luces y de sombras. Se insistía (ya se venía haciendo antes) en el falso carácter protonacionalista de UPS y en la inventada presencia de antiguos tránsfugas y corruptos en PSDE. La consigna estaba clara: este inesperado rival no podía hacer perder a UPyD sus perspectivas electorales. Y desde dentro de Ciudadanos, la tormenta fue mucho peor que la desatada fuera.
Una nueva confesión por mi parte. No puedo dejar de comprender, en cierto modo, a quienes critican las coaliciones concertadas y, de las muchas objeciones que se pueden plantear, la más difícil de digerir es que, en algunos Estados miembros, Libertas va a acudir de la mano de partidos que nada tienen que ver con el nuestro. Eso es indudable. Pero incluso ahí hay posibilidad de ver el lado positivo: la capacidad de pactar con fuerzas de signo distinto para lograr un fin que todos consideramos justo. Y no hablo de unos principios tan generales que no pueden ser rechazados por nadie, como se ha dicho. Hablo de dar un giro a la construcción de Europa para que sea lo que a la clase política no le interesa que sea. Y para eso nació Ciudadanos, para oponerse a las inercias políticas, a la creencia de que nada se puedecambiar, de que ya están los grandes partidos para tomar las decisiones por nosotros.
Cada uno de los elementos de la coalición Libertas-Ciudadanos de España tiene aspectos positivos y negativos, pero estoy convencido de que preponderan los primeros. Creo que estos comicios sacarán a Ciudadanos de su ostracismo, le posibilitarán más pactos con otras fuerzas democráticas que existen dispersas por distintos puntos de España y conseguiremos aglutinarlas para hacer posible una tercera vía que, de una vez por todas, imponga un cambio de rumbo en la política española.
UPyD podrá seguir excluyéndose, si es su deseo. Pero, si lo hace, acabará de cavar su propia tumba.
Tenemos ante nosotros un posible episodio de la realidad en que los buenos también ganen. Convenzamos a la gente de que no sólo en el cine debe sentirse generosa. La vida real también ofrece muchas ocasiones para hacer el mundo mejor, y sólo depende de nuestra voluntad aprovecharlas.
Por un final feliz.
Escrito por vaccaeus el 10/05/2009 01:42 | Comentarios (13)
Qué bonito es (era) ser de izquierdas. Digo "era" porque cada vez me siento menos identificado con esa etiqueta. Sobre todo, desde que los que la enarbolan a diestro y siniestro demuestran ser una manada de granujas. Pero, como son de izquierdas, es decir, los buenos de la película, todo está justificado.
Mi amigo el Rey Baltasar, que necesita mucho dinero para llevar juguetes a todos los niños del mundo (católico) la noche del 5 de enero, saca la pasta de donde puede. Persiguiendo tan altos fines, no es en modo alguno reprobable que cobre una cantidad sonrojante a un sindicato, cuyos trabajadores cotizan (y reciben subvenciones públicas, no lo olvidemos) con la convicción de que su dinero se emplea en la defensa de sus intereses.
Me imagino que los dirigentes de UGT en Avilés estaban realmente convencidos de que la defensa de los intereses de los trabajadores pasaba por gastarse un montón de dinero en que un personaje famoso (juez, pero eso es lo de menos: un famoso) fuera a hablarles durante una hora de "Libertad y seguridad. Los retos para una nueva ciudadanía". Qué bien suena, ¿verdad? Y qué coherente con la actividad sindical. Gracias a esa acertada inversión de fondos de los trabajadores, los currelas de Avilés y comarca están más preparados para afrontar los retos del presente y del futuro. A ellos ya no les asusta la crisis, porque escucharon esa conferencia del Jesulín de los tribunales y ahora saben cómo abrirse camino en el difícil mundo laboral.
Al fin y al cabo, ¿qué son 12.000 euros? ¿Y los 3.000 del intermediario (el paje de Baltasar, sin duda)? ¿Y la factura del restaurante de alto copete donde se pusieron tibios todos ellos, en un ambiente típico de tasca fabril? ¿Y los billetes de avión para Su Majestad y su paje? ¡Nada! Una tontería, hombre. Si cualquier asalariado de Avilés y comarca gana mucho más al mes. Al fin y al cabo, en euros las cifras no son tan escandalosas. Si todavía hablásemos de millones, la cosa sería más grave. Pero la nueva moneda nos permite hacer el golfo sin dar tanto cante.
Además, Jesulín-Midas-Baltasar necesita mucho dinero para financiar sus obras de caridad: sus viajes como cooperador internacional de "Jueces sin Vergüenza" a las zonas más desfavorecidas de los Estados Unidos, donde su desinteresada labor contribuye decisivamente a aliviar el sufrimiento de la población local.
Esta vez no nos dirigiremos a UGT para criticar su labor como hicimos en otra ocasión: Diferencias de estilo. Está claro que somos unos fachas y no tenemos derecho a cuestionar a los que defienden el bien y la justicia.
Escrito por vaccaeus el 17/03/2009 12:57 | Comentarios (3)
A estas alturas, los políticos deberían haberse enterado ya de que ser el partido más votado en unas elecciones no significa necesariamente "ganarlas". No rigen aquí las mismas reglas que en los campeonatos deportivos, no ha de haber un campeón ni se reparten medallas. Lo que está en juego es la formación del gobierno, acceder al poder, y las normas de un sistema parlamentario son las que son: los pactos entre partidos minoritarios pueden desbancar del poder a un partido que, pese a haber obtenido más votos, no reúna suficientes apoyos.
Es de entender que, cuando uno es el daminificado de la situación, le escueza y se rasgue las vestiduras, porque se le atraganta el champán con el que celebró la pírrica victoria electoral. Sin embargo, ese mismo juego democrático otras veces le sonríe y permite que partidos con una representación marginal en el conjunto del Estado tengan la llave "de la estabilidad" y sean capaces de condicionar la política de todo un país, casi siempre a cambio de tratos de favor difícilmente justificables para determinados territorios.
El PNV ha de aceptar que, quizá (ya veremos), en esta ocasión han pintado bastos. La relación de fuerzas en el Parlamento vasco puede propiciar, por primera vez, un gobierno sin representantes de las fuerzas nacionalistas. Y eso, por mucho que les duela a los que se creían dueños del cortijo por derecho propio, es legítimamente democrático. Y es necesario. Sea cual sea el signo del partido que ostenta el poder, antes o después la higiene exige una alternancia. Pero, en el caso concreto del País Vasco, el cambio es especialmente deseable, pues es preciso romper de una vez con la política soberanista seguida por el PNV durante todos estos años. Entre otras cosas, las escuelas vascas, donde se enseña una interpretación sesgada de la historia y una geografía sencillamente ilusoria, son caldo de cultivo para el odio xenófobo y viveros de nuevos terroristas. La única explicación para que, tras treinta años de democracia, sigamos sometidos a la dictadura del terror es que los nacionalistas se han ocupado de educar a sus nuevas generaciones en el rechazo a España. Eso, por otro lado, genera un clima de desconfianza y miedo que impide a los vascos hablar libremente sobre los temas de interés común. Todo el mundo desconfía de los demás y se calla por temor a situarse en el punto de mira de la canalla asesina. Así no es posible el debate sano de las ideas, el intercambio libre de opiniones entre personas que ven las cosas de manera distinta. El que no es nacionalista es un traidor y cualquier vecino le puede delatar. Mejor tener la boca cerrada.
Bien saben esto los dirigentes del PNV. Y bien que han velado por mantener la situación, que les ha perpetuado en el poder durante tantos años. Pero, si ahora les toca ceder el puesto a otros, deben ser cautelosos con el lenguaje que utilizan para expresar su contrariedad. Términos como "despojo" o "golpe institucional" pueden entenderse como una forma de orientar la violencia extremista. ¿Qué quieren los señores Ibarretxe y Urkullu? ¿Pretenden legitimar actos criminales que se cometan contra quienes, a su juicio, antentan contra la "voluntad del pueblo vasco", de la que sólo el PNV puede ser intérprete?
Cállense, señores de PNV, pues sus palabras pueden encerrar una carga sanguinaria de metralla y dolor, y no queremos luego verles en los funerales fingiendo solidaridad con las víctimas.
Escrito por vaccaeus el 05/03/2009 01:17 | Comentarios (1)
Soplan aires de cambio allende el Atlántico, aires que se perciben en el mundo entero y que traen ecos de superación de épocas pasadas. Hace cincuenta años ni los más audaces directores de cine de ciencia-ficción hubieran presentado a un futuro presidente de los Estados Unidos negro. Hoy podemos decir que se ha dado uno de los mayores pasos de la historia para terminar con los prejuicios raciales. La imagen de un hombre de raza negra como principal dirigente del país más poderoso del mundo penetrará en las conciencias de toda la humanidad y, lenta pero eficazmente, incidirá en la forma de entender las relaciones entre personas y pueblos de distinta apariencia física. Porque en eso consisten las razas: en una mera apariencia física. Ojalá sea la última vez que alguien deposita un solo voto en una urna atendiendo al color de la piel de los candidatos. Y no nos vamos a engañar: tantos votos ha podido haber para Obama por ser negro como los que le han negado otros por la misma razón. Lo positivo en este caso es que, aceptando un equilibrio de votos raciales a favor y en contra, una gran mayoría ha respaldado la oferta de cambio del líder demócrata. Ahora que Obama va a gobernar, debemos esperar a ver que se cumplen las promesas. El mundo entero está pendiente de ello. Hacía falta un presidente de los Estados Unidos dialogante, que tendiera la mano a sus enemigos tanto como a sus amigos, que no supeditase su política exterior a las grandes industrias del petróleo y del armamento. Un presidente respetuoso con los derechos humanos y con el Derecho internacional. Y, en el ámbito interno, hacía falta también un presidente que valorase más las libertades civiles y no rindiera tanta pleitesía a un pretendido liberalismo económico que, según se ha visto recientemente, no era tan liberal como se creía y ha dado unos pésimos resultados. Ya hay un presidente negro en los Estados Unidos, pero eso no significa necesariamente que las cosas vayan a ir mejor. Recordemos que George W. Bush también contó con una afroamericana como secretaria de estado, y que la señora Rice no se distinguió precisamente por la modernidad y la valentía de sus planteamientos. No hay que irse tan lejos para encontrar ejemplos decepcionantes. Hace pocos años, en la Cataluña de Pujol nadie podía imaginarse que pronto habría un andaluz sentado en la silla que, por derecho divino, correspondía a Artur Mas. Algunos han querido ver en ese hecho la demostración del carácter abierto del pueblo catalán y de la permeabilidad de su clase política. Yo, en cambio, no creo en los milagros y, una vez más, la lógica se ha mostrado tozuda: lo difícil no es que llegue un charnego a la jefatura del protoestado catalán. Lo difícil, lo imposible, es que llegue alguien que no sea nacionalista o que no esté dispuesto a convertirse en el más nacionalista de todos los nacionalistas, aunque sea a costa de ofender a los propios orígenes. Montilla cumple su papel de President a la perfección. Ha dado todos los pasos de la metamorfosis integradora y ahora se le puede considerar totalmente iniciado, un català de la ceba. En eso ha superado incluso a Michael Jackson, que no se ha atrevido a solicitar el ingreso en el Ku Klux Klan. Espero, por el bien del mundo, que Barack Obama no sea como Montilla, sino que represente de verdad el cambio que simboliza el color de su piel.
Escrito por vaccaeus el 05/11/2008 18:59 | Comentarios (1)
He recibido las siguiente respuesta de Teresa Ginés:
"La verdad es que no conozco el sistema judicial y supongo que algunasde las cosas que expones son ciertas, se me hace un poco difícil ver ajueces, abogados y demás funcionarios como "víctimas". Seguro quealgunos luchan a fuego y dejandose la piel por hacer lo mejor posibleen medio de un sistema que, como dices, es un caos pero no creo quesea la mayoría porque si lo fuera, hace años que estarían quejandose ya lo mejor algo hubiera cambiado. Que el sistema judicial ha de serindependiente del poder político, totalmente de acuerdo, pero losjueces no son personas ni apolíticas ni objetivas, y ¿quien lesverifica? ¿Es que pueden actuar a su antojo o desatender su trabajosin que eso tenga consecuencias? Pues un trágico suceso, y una familiaque no acepta conformarse, ha hecho que eso a lo mejor empiece a cambiar. Me parece un poco mucho que digas que el juez responsable se merece unrapapolvo. Y el problema es que no es uno, son muchos. Hace años quejueces, abogados, etc deberían haber salido a la calle quejandose decómo está el sistema judicial porque son las personas que trabajan enello quienes mejor saben el desastre que hay, y que yo sepa no hansalido. Ya lo siento pero lo que parece y lo que creo es que si sequejan ahora es porque a alguien se le ha suspendido de trabajo ysueldo, porque la gente está empezando a preguntarse cosas y porque,salvando las excepciones que seguro hay, es un colectivo muycorporativista y cerrado que quiere mantenerse al margen de uncuestionamiento social." Mi contestación es la siguiente:
La opinión de Teresa es altamente interesante, pues refleja el sentircomún de la calle, de la gente que carece de información cercana sobrela justicia y que se ha formado una imagen que refleja lo que losmedios de comunicación han transmitido en los últimos años.
Pero no por comprensible es una opinión acertada.
En primer lugar, "jueces, abogados y demás funcionarios" no sepueden meter todos en el mismo saco. Cada uno de esos grupos cumple sufunción, tiene su propio estatuto jurídico y sus intereses. Y hay algoque distingue a los jueces por encima de todo: que son titulares de unode los poderes del Estado, tan necesario y tan democrático como losotros dos.
En segundo lugar, es cierto que unos se dejan la piel en suprofesión, otros se limitan a cumplir y una deshonrosa minoría, como entodos lados, no se merece el sueldo. Pero, en general, se puede decirque la inmensa mayoría hace mucho más de lo que le es exigible.
"Hace años que estarían quejándose". En efecto, hace años que sequejan. Por respeto institucional y por no tener acceso a los medios,lo han hecho siempre por vía interna, con continuos comunicadosdirigidos al Consejo General del Poder Judicial. Desde hace meses, ytras mucho tiempo de conversaciones, el Consejo tiene en sus manos unalista de 46 peiticiones concretas para comenzar a arreglar el asunto.Se trata, en gran medida, de peticiones que afectan a la situaciónpersonal de los jueces, ajenos a casi todos los avances en derechossociales que se han producido en España desde que hay democracia. Peroson medidas necesarias para evitar que la judicatura se convierta enuna profesión marginal a la que acudan sólo aquellos juristas que hansido incapaces de sacar otra oposición mejor o de triunfar por cuentapropia. En definitiva, los jueces llevan mucho tiempo protestando,internamente, y el hecho de que no haya trascendido a la opiniónpública no significa que no se hayan estado haciendo cosas hasta ahora.
Los jueces no pueden desatender su trabajo. Reciben inspeccionesperiódicas en que el Consejo comprueba que no haya retrasos excesivosen la tramitación de los asuntos. El juez Tirado recibió una inspecciónpocos meses antes del caso Mari Luz y el Consejo no halló nada extraño.No se ejecutaban las sentencias, pero eso al Consejo no le importó. Esalgo que ni se mira. Y esto no exime de su responsabilidad al titulardel juzgado, pero está claro que es una responsabilidad compartida enque entran también los vocales del Consejo y el Ministerio de Justicia.¿Alguien ha oído algo de buscar responsabilidades tan arriba?
El trágico suceso, como digo, de Mari Luz, es una anécdota. Elasesino, único culpable y responsable de sus actos, habría estado ya enlibertad a la hora de matar a esa niña, porque sus delitos anterioresno habían sido tan graves como para tenerle demasiado tiempo en lacárcel. Y es lógico que la familia no se conforme, pero los demás, aquienes no nos afecta el asunto de forma tan directa, estamos encondiciones de hacer un análisis más frío de los hechos. El asesino yaestá en la cárcel, y esta vez tardará mucho más en poder hacer unabestialidad. Pero algún día saldrá a la calle, y ¿quién nos libraráentonces de él?
Insisto en que uno de tus argumentos principales, la falta demovilización anterior de los jueces, no es correcto. Lo que sí hahabido es un detonante, pero no ha sido la multa al juez Tirado, que serecibió con indiferencia. Lo que ha indignado a la judicatura y acualquiera que tenga algún conocimiento de Derecho constitucional es laforma descarada en que el Gobierno se ha entrometido en la facultaddisciplinaria del Consejo; la forma tan bochornosa de nombrar el nuevoConsejo y a su presidente; la manera tan descarada de dirigir desde lapolítica a los vocales del nuevo Consejo para que sancionen de formainjusta y desproporcionada a una secretaria (no juez), y todo elloacompañado de continuas manifestaciones de menosprecio hacia el poderjudicial y sin que ningún miembro del Gobierno haya asumido una partede la culpa por las graves deficiencias del sistema.
Por último: el corporativismo. Es una total falsedad. Pocoscolectivos habrá tan poco corporativos como éste. Sanciones se producencada dos por tres y nunca nadie dice nada, probablemente porque sesospecha que sean merecidas. La mitad de los jueces no están asociados,lo que significa que no hacen nada, absolutamente nada, por mejorar suscondiciones de trabajo. De las cuatro asociaciones que hay, dos deellas están tan vendidas al poder político que lo único que interesa asus asociados es pillar cuanto antes un cargo (vocal del Consejo,magistrado del TS o del TC, suculentas comisines de servicios fuera dela justicia, etc.) y salirse del juzgado para no tener que seguirsoportando las malas condiciones. Las otras dos asociaciones, no alineadas con ningún partidopolítico, apenas existen para los medios de información y no cuentanpara el reparto de prebendas.
No podemos tragarnos acríticamente lo que políticos y periodistasquieren que pensemos de la justicia. Es preciso informarse mejor parapoder opinar con fundamento, y debemos transmitir a la ciudadanía unapostura clara de respaldo a las reivindicaciones de los jueces, lo queno es incompatible con una exigencia por nuestra parte de que ellostambién cumplan con su función correctamente.
Escrito por vaccaeus el 25/10/2008 23:32 | Comentarios (1)
Me sorprende la escasa (o nula) incidencia que está teniendo en Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía un acontecimiento de tanta trascendencia como una movización general de los jueces españoles, coincidente con la huelga de secretarios judiciales.
Si se me permite, como conocedor que soy del tema, voy a exponer "brevemente", casi desde dentro, cuál es la situación de la justicia española y el porqué de estas movilizaciones.
Desde que España goza de un sistema democrático, los distintos gobiernos que se han sucedido han intentado por todos los medios controlar la única faceta del poder que se les escapaba. Ciertamente, en un sistema arcaico en el que sólo accedían a la judicatura miembros de familias acomodadas y de un mismo extracto social e ideológico, la apertura del sistema a nuevas hornadas de opositores procedentes detodas las clases sociales, educados en la democracia y dispuestos a hacer respetar las leyes democráticamente aprobadas, lejos desatisfacer a los gobernantes les creó la inquietud de saber que, en adelante, sus habituales trapacerías no quedarían impunes.
Por lo tanto, una vez en manos de la nueva clase política los poderes legislativo y ejecutivo, tan sólo quedaba controlar el judicial.
Los intentos de someter a la judicatura han sido constantes desde los primeros años de la transición. Para empezar, el establecimiento de un sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial por parte de las fuerzas políticas, cuando la Constitución dice claramente que se han de elegir por los propios jueces. Lamentablemente, el Tribunal Constitucional, convertido ya en órgano político y no jurisdiccional, pronunció entonces una de sus sentencias más deplorables, admitiendo que eso era contrario a la Constitución pero aceptando pulpo como animal de compañía. A eso siguió la supresión de los poderes disciplinarios de los jueces sobre los funcionarios a sucargo, que les dejaba inermes ante la eventual dejadez (o incluso corrupción) de sus subalternos. Más adelante, la ley del jurado intentó sustraer ciertos actos delictivos de la facultad decisoria de los jueces, a costa de la calidad de la justicia y con un gran dispendio por parte del erario público, con el cual podría haberse duplicado el número de plazas de juez en España.
A todo ello se añade el hecho de que la estructura de la oficina judicial siga siendo la misma que en el siglo XIX, que se siga funcionando exclusivamente con papel y que no haya habido la menor informatización del sistema, salvo dotar a cada juez de un ordenador para escribir sus sentencias y conectarse a internet.
Por otro lado, los jueces son los grandes olvidados en los avances de los derechos sociales. Al no ser considerados como funcionarios, no se les aplican las subidas salariales ni las normas de conciliación; lamayor parte de su sueldo lo constituyen complementos que no cotizan para la jubilación; perciben las retribuciones más bajas del aparato del Estado para su categoría; los que han de hacer guardias cobran por ellas una cantidad indigna por la que ningún médico ni fontanero se levantaría de la cama a las cinco de la mañana para atender una emergencia.
Hace unos años, el Ministerio de Justicia se sacó de la manga un polémico sistema de retribución por objetivos, que se han dado en llamar "módulos". Estos módulos establecen unos porcentajes de actividad de cada juez, según determinados baremos, y trimestralmente se computa el "rendimiento" del juez para comprobar si tiene derecho al cobro de los módulos. Al margen de que las madres en baja maternal no tienen derecho a prorrateo del período afectado (que esa es otra), para cobrar el módulo hay que producir un 120 % del volumen asignado. Y, aunque parezca inaudito, la inmensa mayoría lo superan. El Ministerio ,convencido de que los jueces son unos vagos y que casi nadie lo iba acobrar, se llevó un serio varapalo. Por otra parte, el Tribunal Supremo ha declarado ilegales esos módulos, porque entiende que el trabajo delos jueces no puede estar sometido a objetivos: deben hacer el trabajo que hay y punto. Aun así, haciendo gala de su proverbial respeto por las resoluciones judiciales, el Ministerio sigue aplicándolos.
Esto no sería tan importante si no fuera porque gran parte de la actividad de los jueces se queda al margen de esos módulos, de manera que, desde que existen, muchos profesionales se han centrado en aquellos asuntos favorecidos por el baremo. A esto no se puedere prochar nada, pues cualquiera que sepa algo de empresa entiende que el sistema de incentivos es una forma de orientar la actividad de los empleados que se someten a él. Lamentablemente, el Ministerio eligió un sistema sin pies ni cabeza en que, aunque parezca mentira, la ejecución de las sentencias no computaba absolutamente nada. Así, un juez cumplidor con los módulos (140 %) como el juez Tirado, de Sevilla, llevaba años desatendiendo la ejecución de las sentencias que él mismo dictaba. Probablemente no se pueda justificar un grado tal de negligencia en un juzgador, ya que, además de a los módulos, también debe velar por la eficacia de su trabajo. Pero no olvidemos que unos meses antes había recibido una inspección rutinaria del Consejo en que no se había detectado ninguna anomalía reseñable. Porque, una vez más, en las inspecciones se obvia totalmente la ejecución de las sentencias.
Si a esto se añade la falta de comunicación entre juzgados, de la cual sólo tiene la culpa el que ha de aportar los medios materiales y técnicos, antes o después tenía que suceder una tragedia.
Por eso es bochornoso que se quiera hacer recaer sobre los hombros de uno o dos profesionales de forma exclusiva los fallos de todo un sistema. Si la multa de 1.500 euros al juez Tirado era discutible (aunque nadie niega que le estaba bien empleado un rapapolvo), no tiene nombre la desproporcionada sanción de dos años y medio de suspensión de empleo y sueldo a su secretaria. Y es absolutamente despreciable la forma en que los responsables políticos (principalmente, el Presidente y la Vicepresidenta del Gobierno) se han pronunciado acerca de la labor disciplinaria del Consejo. La Vicepresidenta ha llegado a decir, en un descuido total de su ya inncecesario disimulo, que iban a nombrar a otro Consejo al que iban a exigir que fuera más duro, y que iban a dar las instrucciones al Ministerio Fiscal para que recurriese la multa de 1.500 euros. Pero, ¿no habíamos quedado en que la fiscalía era imparcial e independiente? ¿No habíamos dicho que el Consejo actuaría con libertad? No. De hecho, el Presidente ha tenido la desvergüenza de anunciar la elección del presidente del Consejo, para sonrojo decualquier persona decente y de los vocales recién nombrados, los cuales se suponía que iban a nombrar de forma independiente a su presidente. Bochornoso, por unos y por otros.
Éste ha sido, realmente, el detonante de la movilización judicial. Además de que, por primera vez, han dejado fuera del Consejo a todos los no asociados, y que se han repartido el pastel entre el PSOE y el PP de manera tan descarada como repugnante. Tan sólo han concedido un vocal a la asociación Francisco de Vitoria (superior en asociados a Jueces para la Democracia, pero no alineada con ningún partido), y se han olvidado del Foro Judicial Independiente, la asociación más joven ycrítica.
¿Corporativismo? ¿En una carrera en que la mitad de los miembros no están asociados y los que lo están, en su mayor parte, están enfrentados entre sí? El juez Tirado no ha despertado ningún espíritu de solidaridad, ni mucho menos. Ni tampoco las demás sanciones que seproducen cuando algún otro hace lo que no debe. Puedo dar ejemplos, sime los pedís. Entre los jueces ha reinado siempre, por motivos históricos, el sentimiento de honor, de que los jueces no debían ser reivindicativos ni tener conciencia de grupo. Este sentimiento ha sido expresado aun recientemente por miembros de la Asociación Profesional de la Magistratura (afín al PP). De entre los descontentos ha surgido recientemente (hace unos diez años) una nueva asociación, a la que antes he aludido, que pretende defender tanto los derechos profesionales de los jueces como las reformas necesarias en el sistema. Lamentablemente, la mayoría de los no asociados son reacios a creer en mensajes mesiánicos y permanecen (o han permanecido hasta ahora) pasivos. Me atrevo a comparar a esta asociación con Ciudadanos, por sus objetivos de renovación y cambio y por el puñetero caso que les hacen los medios y el público en general. Por supuesto, de afinidad política no hablo porque, precisamente, lo que quiere esa asociación es acabar con la politización de la justicia.
Para acabar esta "breve" exposición, dos datos más:
- Si se hubiera aplicado en su día la sentencia del asesino de MariLuz, en el momento en que cometió el asesinato ya hace años que habría salido de la cárcel.
- El Ministerio de Justicia, con el ánimo de demostrar lo sinvergüenzas que son los jueces españoles, encargó hace no mucho un estudio a una consultoría independiente de ámbito internacional. Lejos de lo que esperaba el Ministerio, la consultoría llegó a las siguientesconclusiones: - Los módulos establecidos para la paga variable de los jueces son leoninos (aparte de que, para cobrar, hubiera que cumplirlos en un120 %). - La carga de trabajo de los jueces es, en general, mayor que la que pueda tener ningún trabajador normal. Los horarios de trabajo que hay que cumplir (y que la mayoría cumplen) para atender esa carga de trabajo están fuera de cualquier convenio colectivo que se aplique en el mundo civilizado. El estudio nunca ha salido a la luz y sólo furtivamente ha conseguido conocerse su contenido.
Escrito por vaccaeus el 21/10/2008 22:26 | Comentarios (0)
El sábado pasado, viendo por televisiónel final de la etapa de la Vuelta Ciclista, con llegada al Angliru,comprendí por qué cada vez me gusta menos seguir este deporte, antesuna de mis grandes pasiones. No es que no me interese; al contrario,estoy pendiente de los resultados de las grandes pruebas por etapas ysuelo ver también los campeonatos del mundo y las pruebas de los JuegosOlímpicos. Pero ya no siento el mismo placer presenciando las épicasetapas de montaña, con los escapados, las persecuciones, los hachazos,los vuelcos en la general, las pájaras de los aspirantes, etcétera.Prefiero leer por la prensa o enterarme por la radio a ver yo mismodelante del televisor los acontecimientos.
¿Y por qué? Como digo, lo comprendí el sábado. En la subida alAngliru, uno de los ascensos más exigentes del panorama mundial, lossupuestos aficionados colapsaban los tramos más duros, impidiendomaterialmente el paso de los ciclistas. Apenas les quedaba un pasillopara avanzar entre una muchedumbre chillona y molesta. Iban de uno enuno, al menos los de cabeza de carrera. Pero, ¿qué habría pasado sihubieran llegado en grupo y alguno hubiera querido escaparse con unespectacular demarraje? Se lo habrían impedido los inoportunosseguidores. Admito que esto no es de ahora. Yo ya recuerdo habermeindignado hace muchos años viendo cómo, en los grandes ascensos delTour de Francia, entre el público y las motos no dejaban a losciclistas desarrollar sus estrategias y les obligaban a ir en filaindia. La misma emoción que en la Fórmula 1, pero sin boxes. No es deahora, como digo, este fenómeno, pero no por ello deja de ser triste:los supuestos aficionados, los que se molestan en coger el coche ypasar horas en la carretera esperando a que pasen sus ídolos, son losque menos hacen por preservar el espectáculo del deporte y la pureza dela competición.
El caso es que yo el sábado descubrí que no son aficionados alciclismo. Los amantes de este deporte, muchos de los cuales lopracticamos con mayor o menor frecuencia, respetamos a los deportistasy no vamos a la montaña a molestarles, y además sabemos que se disfrutamejor desde casa: te enteras de todo, sigues la carrea completa y notienes que soportar al imbécil de al lado, que se pasa el rato llenandoel campo de basura y, justo en el momento crítico, te quita de ver.Quizá entre los muchos exaltados que acuden a la carretera a ver pasarlos ciclistas haya unos cuantos que sientan tanta pasión por el deporteque todas estas consideraciones no basten para retenerlos en el sofádelante de la tele. Pero la mayoría de la muchedumbre enardecida queabarrotaba precisamente las rampas más inclinadas del puerto daba unapenosa imagen del género humano. Cada uno tenía que ser el que másgritara, cada payaso tenía que pegar una palmada en el culo a losciclistas; algunos se empeñaban en empujarles, en un intento de captarel protagonismo que no les corresponde, hasta que otros aficionados másconscientes les retenían (Carlos Sastre estuvo a punto de irse al suelogracias a uno de esos majaderos). Y, lo que más náuseas me dio, cientosde aprendices de toreros se empeñaban en lidiar a los corredores consus banderitas, no sé con qué ánimo, o les perseguían ondeándolas alpaso de las cámaras. ¿Aficionados al ciclismo, o más bien exacerbadosnacionalistas, dispuestos a deshonrar la pureza del deporte con laintromisión de sus obsesiones patrioteras que a nadie le importan?
Los ciclistas no tienen la culpa. Ni el dopaje, ni los aciertos odesaciertos de los organizadores. Me disgusta ver el ciclismo portelevisión porque me hace recordar continuamente que la sociedad estáplagada de cretinos y que, curiosamente, la mayor parte de esoscretinos son también nacionalistas, del color que sea. Y no, no voy aser políticamente correcto. El nacionalismo es una vergüenza ideológicay moral, una lacra del mundo moderno (especialmente en Europa) queimpide a la civilización avanzar. Y la prueba de que es una inmundiciaes ver con qué facilidad acuden a él los seres más abominables de lasociedad.
Escrito por vaccaeus el 16/09/2008 11:21 | Comentarios (0)
A raíz del Manifiesto por la lengua común se han sucedido las reacciones por parte del nacionalismo, especialmente del catalán, todas ellas dominadas por un elemento común: el falseamiento de los argumentos del contrario para desprestigiarlo y para no tener que contestar con coherencia a unos argumentos incontestables.
Pero, aún más que esta indigna traición a la dialéctica, me molesta la lacerante hipocresía de que hacen gala, en la mayor parte de los casos, los que defienden la política de inmersión lingüística y todas las demás facetas del nacionalismo llevado a la práctica. Y en esto los nacionalistas catalanes tienen una especial habilidad: desde tiempo inmemorial utilizan un doble discurso, según se dirijan a sus correligionarios o al público general.
Cuando un catalanista habla para el público general adopta una postura de falsa ecuanimidad; defiende una equiparación efectiva de dos lenguas que, según ellos, se encuentran en situación de desequilibrio que se debe corregir; habla de la necesidad de integrar a los recién llegados para evitar que se vean privados de derechos por no dominar la lengua «propia»; tranquiliza al interlocutor acerca de la sólida implantación del castellano en Cataluña, que nunca va a peligrar y que todos los niños van a dominar a la perfección aunque no lo estudien más que un par de horas a la semana.
Ninguno de esos argumentos aprobaría el más elemental examen de solidez. Pero es que ni siquiera quienes los sostienen se los creen. Es más: son conscientes de que sólo los deben utilizar frente a los no nacionalistas. Cuando se dirigen a sus propias huestes, los nacionalistas cambian totalmente de discurso. El castellano es una lengua extraña a Cataluña, que se impuso por la fuerza de las armas y de la burocracia represiva, arrinconando la lengua «nacional» al uso doméstico, y no habrá descanso hasta que se haya recuperado la situación anterior a ese ultraje histórico. Además, debe generarse en las nuevas generaciones el rechazo a todo lo español, para que algún día sean mayoría los independentistas que voten, en el oportuno referéndum, a favor de la liberación de Cataluña.
¡Que hablen claro! Tienen todo el derecho a expresar sus opiniones, pero, por favor, que no oculten sus intenciones. Que no nos hagan creer lo que ni ellos mismos piensan. En Cataluña y en el resto de España hay millones de incautos que se tragan esas mentiras y las hacen suyas (sincera o interesadamente). No hay que preservar el catalán, sino que erradicar el castellano. No hay que promocionar la igualdad deoportunidades, sino el sentimiento nacional catalán. No hay voluntad de alcanzar altas cotas de autogobierno, sino de avanzar inexorablemente hacia la independencia. Y lo conseguirán, sin duda alguna, con la colaboración de los que, acomplejados e indolentes, no sean capaces de superar el miedo a que les llamen ultraderechistas. Porque, en la nueva álgebra contaminada por el nacionalismo, progreso es igual a segregación.
Escrito por vaccaeus el 25/07/2008 13:14 | Comentarios (1)
Once millones ya no pueden alegar duda o desconocimiento: el partido al que votan está decididamente a favor de la política de marginación del uso del castellano en la educación (por lo menos) que practican los gobiernos autonómicos de algunas comunidades bilingües. En el marco de su XXXVII Congreso, el PSOE ha dado a conocer un documento en que concreta su postura oficial (aunque probablemente no unánime) acerca de la política lingüística. Al menos, debemos agradecer que despeje todas las dudas. Ya nadie podrá alegar la esperanza de que la base nacional del partido se acabe imponiendo sobre sus minorías centrífugas. No. El PSOE ha escogido oficialmente dar la espalda a sus votantes a cambio de mantener el apoyo de los rivales políticos con cuya colaboración se mantienen en el poder. El texto es todo un tratado de hipocresía verbal y un compendio de falacias y vaguedades sacadas de contexto. Su hilo argumental se basa en responder a críticas que nadie formula, obviando los aspectos de la política lingüística que sí son objeto de reproche. Así, se repite por activa y por pasiva la idea de la "competición entre lenguas" y de la "buena salud" de que goza el castellano. Nadie ha hablado de eso. No se trata de que una lengua siga siendo la tercera más hablada del mundo o de que, entre sí, las distintas lenguas españolas estén o no en competencia. De lo que se trata es de los derechos individuales de los ciudadanos. Ésos son los que se están vulnerando sistemáticamente. ¿Qué más le da a un castellanohablante de Cornellà o de Ponteareas si en México su idioma no está amenazado, cuando lo que no puede hacer él, en concreto, es llevar a sus hijos a una escuela en que, siquiera parcialmente, se les enseñe en su lengua materna? ¿Qué le importa a un empleado de la Comisión Nacional de las Telecomunicaciones que cada vez haya más alemanes interesados en aprender español, si cuando a él le obligan a trasladarse de Madrid a Barcelona se encuentra con que sus hijos van a perder meses, o incluso años, en familiarizarse con una lengua que les es ajena y en que nunca podrán rendir como en la suya propia? ¿No es eso marginar? ¿No es eso imponer peores condiciones de enseñanza a los castellanohablantes que a los hablantes de la lengua regional? De eso no habla el documento del PSOE. En él se habla de "plurilingüismo" sin concretar el significado de la palabra. Lo que quiere decir el plurilingüismo del PSOE es que debe fomentarse el mosaico territorial de lenguas, para preservar este supuestamente rico patrimonio cultural. Pero no habla de que cada habitante de España pueda entenderse con los habitantes de las demás regiones, ni de que todos los españoles puedan mudarse a cualquier punto del país con la certeza de que el idioma no será un obstáculo, porque siempre habrá oferta de servicios en la lengua común y el desconocimiento de la lengua regional nunca será un obstáculo para acceder al empleo o a la función pública. El plurilingüismo del PSOE es Babel, no entendimiento. Una España convertida en museo de lenguas para que vengan los filólogos de todo el mundo a estudiar el fenómeno, como quien va a Madagascar a estudiar su insólita fauna. Cuando el documento dice que el modelo educativo de Cataluña, con el catalán como lengua vehicular, evita la división y la fractura social, no aporta ningún dato concreto. Es un juicio de valor sin más, sin sustento estadístico ni sociológico. Y fácilmente rebatible. Los castellanohablantes que no pueden estudiar en su idioma tienen, de forma inevitable, un rendimiento inferior en los estudios. El fracaso escolar entre ellos es abrumadoramente superior, lo que les aboca a un futuro profesional menos prometedor. Y esto lo saben también los nacionalistas, como Joan Antoni Duran Lleida, que durante el franquismo dirigió una indignada carta a la UNESCO denunciando la situación de miles de niños catalanohablantes que no podían educarse en su lengua materna. A pesar de que, incluso en aquella época, muchas escuelas catalanas (sobre todo en el medio rural) impartían sus clases en la lengua regional. Hoy en día, en cambio, es más fácil encontrar una escuela francófona o anglófona que hispanohablante. Ésta no existe en Cataluña. En cuanto a la legitimidad legal de las políticas lingüísticas nacionalistas, es dudoso que, como afirma el documento del PSOE, el modelo consagrado en la Constitución sea el de supresión de la lengua común en los ámbitos educativos, administrativos y medios de comunicación públicos de las comunidades bilingües, para que, poco a poco, vayan convirtiéndose en monolingües. Pero, aunque tampoco está claro que la Constitución se oponga expresamente a ese proceso, eso no significa que debamos aceptarlo. La Constitución no es un libro sagrado, sino un marco legislativo en que caben muchas cosas buenas, y también muchas malas. Por otra parte, es cierto que la Ley 7/1983 catalana de política lingüística fue aprobada por "unanimidad,incluido el PP", y que el TC confirmó su adecuación a la Constitución. Lo que no dice el PSOE es que la ley consagra el equilibrio entre catalán y castellano en la enseñanza, y que el desarrollo reglamentario de esa norma se ha convertido en una burla a la legalidad, pues son los reglamentos los que imponen el monolingüismo educativo, saltándose a la torera la ley de rango superior. Los reglamentos no se pueden llevar al TC, sino que son objeto de control por la justicia ordinaria, y ésta se ha pronunciado reiteradamente en el mismo sentido: los padres tienen derecho a elegir la lengua de educación de sus hijos. ¿Cómo cumple el gobierno autonómico estas sentencias? Marginando a los hijos de los padres demandantes en aulas separadas. Una clase en castellano sólo para ellos. De esa manera, consiguen amedrentar a los demás padres, para que no hagan a sus hijos pasar por esa humillación. Toda una demostración de espíritu democrático.
Ya está bien de hipocresía. Ya está bien de mirar para otro lado. Once millones de votantes del PSOE no pueden estar de acuerdo con esto. Demos por perdida la causa de los votantes nacionalistas, pero once millones de votantes del PSOE no pueden ser cómplices de este disparate. ¿No se dan cuenta de lo que viene después? Cuando la enseñanza manipuladora y adoctrinadora de los nacionalismos periféricos haya "educado" a dos generaciones enteras de catalanes, vascos, gallegos, etcétera, estará allanado el camino hacia la desintegración de España. Y, aunque no sea por fidelidad a una patria cuya adscripción sentimental quizá sea cosa de épocas pasadas, no debemos permitirlo por muchos otros motivos. Porque cada frontera que se levanta en el mundo es mucho más que una frontera entre países: es una frontera entre personas. Porque la Unión Europea es exactamente lo contrario a esa tendencia segregadora. Porque no podemos consentir que ideologías de tan baja calidad moral como el nacionalismo ganen la partida. Porque ese tipo de ideologías han sido la causa de los grandes desastres de la historia del mundo y, muy especialmente, de la europea. Porque, aunque desde Madrid o Valladolid cueste hacerse una idea de ello, la independencia no deseada de sus regiones supondrá un drama para millones de personas que no quieren ser extranjeros en su tierra ni dejar de ser españoles. Porque, si finalmente se llega a esa situación, habrá sido mediante el engaño sistemático a varias generaciones de españoles incautos que se han dejado robar la cartera como idiotas. Sí, como idiotas.
Votantes de PSOE: no tenéis excusa. El PP podrá no despertar vuestras simpatías, pero si no votáis a una opción minoritaria es porque no os da la real gana, no porque penséis que no tiene opciones. ¡Las tendría con vuestro apoyo! Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía ya ha demostrado que el simple temor a perder una parte del electorado puede hacer que partidos como el PSC cambien de estrategia. Con un poco más de apoyo vuestro, se puede conseguir que, además, cambien de política. Está en vuestras manos. No nos defraudéis más. No os defraudéis.
Escrito por vaccaeus el 06/07/2008 11:27 | Comentarios (0)
El célebre escritor y periodista Arturo Pérez Reverte ha contestado a una carta que le ha remitido un joven lector vasco, insatisfecho por supuestas inexactitudes históricas en la última novela de Alatriste, referidas a la realidad vasca. Carta Lo malo que tiene leer es que, a pesar de todo, te acabas enterando de cosas que no deberías saber. Menos mal que la política de inmersión lingüística conseguirá, a largo plazo, que los jóvenes vascos no lean nada en castellano.
Escrito por vaccaeus el 18/06/2008 13:42 | Comentarios (1)
La reciente sentencia del Tribunal Constitucional en la que refrenda la adecuación de la llamada Ley integral contra la violencia de género (sic) a la Carta Magna ha merecido el previsible aplauso de la Ministra de Igualdad, por paradójico que pueda parecer visto el nombre de su cartera.
Es frecuente que una interpretación del Derecho suscite reacciones controvertidas, pues nada es totalmente blanco ni totalmente negro. Los cuatro votos (más uno que se quedó en el limbo) de los Magistrados discrepantes son reflejo de que toda cuestión jurídica da lugar a disparidad de opiniones. Por mucho que la mencionada Ley fuera aprobada por unanimidad en el Congreso, las dudas sobre su constitucionalidad no se han despejado totalmente con esta sentencia. Tan sólo se ha conseguido zanjar el asunto desde el punto de vista institucional.
A mí, personalmente, no me han convencido los argumentos del TC, ni los de Bibiana Aído en su auxilio. Cierto es que el principio de igualdad exige tratar igual lo igual y diferente lo diferente, pero lo que no está tan claro es que exista una desigualdad indiscutible en toda situación de pareja entre un hombre y una mujer. La desigualdad que dé origen a un trato desigual ha de ser objetiva y por principio, no circunstancial y sujeta a la prueba en contrario en el caso concreto. Por otro lado, toda excepción a un principio fundamental, como el de igualdad, precisa de una justificación muy convincente y se somete también al principio de proporcionalidad. En el caso del trato penal diferente, la desigualdad por razón de sexo es muy difícilmente defendible desde el punto de vista de la proporcionalidad. En el Derecho penal hay que andarse con pies de plomo al introducir tratos desiguales por unos motivos o por otros. Queriendo corregirlas se corre el riesgo de cometer injusticias en no pocos casos concretos, y la reciente sentencia del TC ha tirado por tierra toda esperanza de que una víctima de tal injusticia pueda ver restablecidos sus derechos. ¿No hubiera sido más acorde con la proporcionalidad, y al menos igual de eficaz, introducir la figura de la circunstancia agravante por machismo, igual que existe la de racismo, por ejemplo?
En cuanto a la idoneidad política de introducir un cambio legislativo de este tipo, habría que objetar que supone la consagración legal de una situación de desigualdad. No cabe duda de que nuestra sociedad es heredera de una atávica tradición discriminatoria contra la mujer, y que hay que poner todos los medios necesarios para corregir esta injusticia. Algunas medidas de discriminación positiva podrían estar justificadas, pero manosear el Código Penal no debería incluirse entre ellas. Piénsese que reformar el Código Penal en sentido contrario será, a partir de ahora, una propuesta prácticamente imposible de plantear. ¿Creemos sinceramente que algún día habrá una igualdad absoluta entre sexos? ¿Estaremos alguna vez dispuestos a reconocer que ya no es necesaria esa distinción en cuanto a la gravedad de las penas? ¿No nos encontraremos entonces con las voces críticas que tachen de reaccionaria una propuesta de restablecimiento de la normalidad? ¿Qué partido tendrá el valor de someterse a esa crítica?
Por último, quisiera expresar mi profundo malestar ante el hecho de que el Tribunal Constitucional sea, hoy por hoy, un órgano totalmente politizado,y, lo que es peor, que tanto la prensa como los partidos políticos lo asuman con total naturalidad. Aunque no represente una instancia más del aparato judicial, no deja de ser un órgano jurisdiccional cuyas resoluciones deberían ser de carácter estrictamente jurídico. Debería ser irrelevante la adscripción política (en su caso) de los Magistrados que lo componen, pues no se trata de dar la razón a un partido o a otro, sino de determinar la adecuación de las leyes a la Constitución y actuar como garantes últimos de los derechos fundamentales. ¿Qué confianza puede tener un español de a pie en la garantía de sus derechos, si, en último término, la decisión del Tribunal Constitucional va a depender de los intereses que las fuerzas políticas tengan en el asunto y de qué partido haya tenido la sartén por el mango en el último relevo de los Magistrados?
Escrito por vaccaeus el 27/05/2008 09:32 | Comentarios (2)
La detención en Francia de varios miembros de ETA revela dos aspectos antitéticos de una misma realidad: por un lado, que Francia colabora en la lucha contra el terrorismo etarra; por otro lado, que Francia sigue siendo el refugio habitual de esos asesinos, lo cual es prueba inequívoca de que, pese a todo, el país vecino no hace todo lo que está en su mano para acabar con ETA. En cierto modo, es comprensible. Al Gobierno francés nunca le interesará convertir a su territorio y a su población en objetivo terrorista. Pero desde el punto de vista moral cualquier permisividad resulta mucho más discutible, aunque no sea absoluta. De todos modos, yo no quería hablar de la actitud de Francia hacia ETA, sino de la actitud de ETA hacia Francia. Es cierto que no se puede pedir coherencia ni lógica a una horda de sangrientos canallas, fanáticos descerebrados, abortos humanos privados apenas de intelecto. Pero los que sí tenemos cerebro entre las orejas y lo utilizamos, con mayor o menor acierto, para algo más que para distinguir el papel higiénico de los billetes de cien euros, no deja de resultar chocante la falta absoluta de sentido que tiene hacer de España el blanco exclusivo de la ira etarra, cuando se supone que Francia es igual de culpable de la "aflicción que sufre el pueblo vasco". Desde el (deformado) prisma nacionalista (ponga bombas o no), la potencia extranjera que ocupa y divide el País Vasco no es solo una, sino dos: España y Francia. Dos Estados opresores, dos naciones invasoras que maltratan al pueblo vasco y le privan de sus derechos. Suena hilarante, pero los nacionalistas se lo creen a pies juntillas. Siendo así, ¿cómo es que ETA prácticamente sólo actúa en España, contra intereses españoles, contra ciudadanos españoles, contra policías, militares, políticos, funcionarios españoles? ¿Por qué no pone ETA bombas en el aeropuerto Charles de Gaulle? ¿Por qué no mata a gendarmes ni a militares franceses? ¿Por qué no asesina a militantes del PSF o de la UMP? ¿Por qué no llevan escolta los jueces del País Vasco Francés? ¿Por qué no peligra la vida de los alcaldes y concejales de los pueblos de esos territorios? Por supuesto que no estoy pidiendo a ETA que, para variar, se dedique a matar franceses. ETA debe desaparecer y sus miembros tienen que ir a la cárcel, que es su inevitable destino. Lo que pretendo es poner de manifiesto una incongruencia que, por pura costumbre, ya nos pasa desapercibida. Podría pensarse que Francia, al ser una democracia más antigua, no ha hecho tanto como España para ser blanco de la ira terrorista. ¿Es eso cierto? ¿Qué grado de autonomía tiene Iparralde en Francia? ¿Qué parlamento regional existe allí? ¿Qué leyes protegen el euskera en Francia? ¿Cuál es el uso institucional del euskera y su fomento en las escuelas francesas? ¿Qué privilegios fiscales tienen los vascos de Francia? ¿Qué trato de favor ha recibido el País Vasco Francés en las inversiones públicas, en infraestructuras, en industria, en desarrollo? Yo creo que la respuesta es muy clara: ETA es un producto de la historia de España y el nacionalismo separatista es producto del carácter español. La soberbia española, el individualismo español, la altanería española, el papanatismo español. Y lo vasco es la máxima expresión de esa forma de ser de España. ETA mata en España porque ETA es de España. Es vasca, pero española. Es tan española como todos los vicios de nuestra personalidad que desde hace siglos nos impiden ponernos a la altura de las circunstancias. Ojalá algún día acabemos con ETA, pero mucho me temo que antes habremos de acabar con todos esos atávicos residuos del hombre de Atapuerca que aún llevamos impresos en la piel.
Escrito por vaccaeus el 23/05/2008 10:51 | Comentarios (0)
Es digna de celebración la respuesta que Pedro Solbes ha dado al sector de la construcción, cuyos representantes pedían medidas para evitar el hundimiento del mercado inmobiliario. El Ministro dice abogar por «no impedir artificialmente el necesario ajuste» del sector, y esperemos que cumpla su palabra, pues las declaraciones de otros responsables políticos nos hacían temer lo peor. Resulta que, después de diez años de crecimiento vertiginoso de los precios, de especulación masiva, unida a múltiples casos de corrupción urbanística; de lucro obsceno por parte de los empresarios de la construcción y los promotores de obras, ahora que el mercado conoce su necesario e inevitableajuste tenemos que apechugar entre todos los españoles para que la cosa no decaiga. La desfachatez de quienes se atreven siquiera a sugerirlo es escandalosa, aunque la quieran camuflar diciendo que no piden el subsidio para el sector, sino para sus clientes. Cualquiera con un poco de conocimiento de la economía sabe que subvencionar al comprador es subvencionar al vendedor. Así lo han advertido organismos como la ONU, en referencia explícita a la situación española, pues todo beneficio fiscal exclusivamente a la compra de vivienda (y no a otras opciones, como el alquiler) lo que genera es una mayor presión de lademanda y, por ende, una subida de precios. Es decir, que nuestras desgravaciones fiscales van a parar indirectamente al bolsillo de los especuladores.
España necesita un cambio radical de mentalidad inmobiliaria. Hay que acabar con los mitos que nos han llevado a este disparate. Ni el ladrillo es la única inversión segura y rentable, ni el alquiler es tirar el dinero, ni la propiedad sobre la vivienda es un signo de estatus social.
Y, de forma inexcusable, hace falta un giro de ciento ochenta grados en la política de inversiones que se practica en nuestro país. Nos hemos pasado muchos años gastando dinero en construir (recordemos que construir no es invertir, sino gastar). Los buenos resultados de la economía española en los últimos años se basaban casi exclusivamente en la «buena salud» del sector de la construcción, que acaparaba toda la creación de empleo y conocía una actividad insólita. Era evidente que no podía mantenerse la situación, y ahora nos encontramos con miles de trabajadores que se quedan en el paro y con miles de familias que se han endeudado de por vida y que, en muchos casos, no van a poder resistir una crisis, una subida de tipos, un desempleo prolongado, ¡un divorcio!
Si queremos que España siga la estela de las economías más avanzadas, debe apostar decididamente por la investigación, el desarrollo y la innovación. Para mano de obra barata y playas soleadas, otros muchos países son ahora más interesantes que el nuestro. En un mundo sin fronteras económicas estamos obligados a ofrecer calidad, especialización y productos exportables, no apartamentos en la costa ni tapas de boquerones.
Tenemos a multitud de titulados superiores desempeñando trabajos de baja cualificación porque nuestra economía no está preparada para aprovechar su potencial. El dinero invertido en su formación (dinero de todos) cae en saco roto, así como los años dedicados a estudiar en vano. Los jóvenes perciben la escasa recompensa de ese esfuerzo y cada vez optan más por trabajar cuanto antes y limitar su formación. A la larga, esto también será pernicioso para nuestra economía: titulados que nunca han ejercido su profesión y jóvenes sin motivación para especializarse, junto a miles y miles de profesionales aprisionados por hipotecas eternas, lo que les impide emprender proyectos más ambiciosos, como iniciar sus propios negocios y dejar de depender del sobrevalorado «sueldo fijo».
Quizá todavía estemos a tiempo de hacer algo.
Escrito por vaccaeus el 09/05/2008 22:30 | Comentarios (0)
Mi compañero de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía Jesús de Lózar ha remitido a diversos medios e instituciones el siguiente comunicado:
Criticamos la servidumbre de la mayoría de centrales sindicales al poder político nacionalista apoyando la construcción de naciones imaginadas.
Denunciamos la complicidad de determinados sindicatos con la pérdida de calidad de los servicios públicos y la merma en la libertad de circulación de los trabajadores públicos.
Ciudadanos aboga por un sindicalismo libre de los poderes políticos que represente verdaderamente los intereses de los trabajadores, que no se pliegue a las exigencias de las grandes multinacionales, que negocie y pacte mejoras laborales y sociales de los ciudadanos trabajadores y que no interiorice el discurso identitario que sólo beneficia a las élites dominantes.
El resto del manifiesto de Ciudadanos está disponible aquí: https://www.ciudadanos-cs.org/jsp/publico/diloconnosotros/manifiestos.do
La contestación que hemos recibido de UGT-Soria es la siguiente:
Nos parece vergonzoso que utilicéis el primero de mayo para meteros con los sindicatos en lugar de defender las causas justas del mundo, hablais igual que Fuerza Nueva, qué verguenza. UGT nació en el siglo XIX y llevamos 120 años peleando asociados con todos los isndicatos progresists del mundo y dando la cara y tenés que salir vosotros, que necisteis el otro día y quereis dar lecciones ¿de qué?. Si así queréis captar adeptos lo tenéis claro. Si os aburris en vuestros ratos libres tomar el aire en la montaña pero no os dediquéis a insultar a los que atendemos día a día a tantoas trabajadores y trabajadoras que tienen problemas en sus empresas.
Traduciendo del catalán os ha salido un churro, qué sindicatos nacionalistas de qué?
Por favor, no nos molestéis más con esos mensajes tan rancios y ultras.
Agudeza visual: hallar en menos de dos minutos las 58 diferencias que hay en cuanto al estilo democrático de las dos posturas. De premio, una camiseta de Ciudadanos.
Escrito por vaccaeus el 01/05/2008 00:40 | Comentarios (0)
Se ha hablado de la imagen "moderna" que representa tener a una mujer a la cabeza de un ministerio como el de Defensa, y encima notablemente embarazada. A mí me gustaría que los ministros no se nombraran por el efecto estético, sino por su capacidad de gestión. Ya veremos si la tiene nuestra amiga Car Machacón. Por mi parte, tengo razonables dudas acerca de la ilusión con que esta reconocida catalanista se pone al frente del ejército español, al que algunos nacionalistas califican de instrumento de represión. A la primera ocasión, ya nos ha dado muestras de su entusiasmo al proclamar ante las tropas: "Viva España. Viva el Rey", como el que dice: "A ver, diga 33... muy bien... Tosa ahora... más... Muy bien". No digo yo que tuviera que cortársele la voz de la emoción, pero sí hubiera sido deseable un tono más marcial. Ver el vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=J1vpMBDO_iI
Escrito por vaccaeus el 14/04/2008 21:12 | Comentarios (1)
Diego Esteban García
Diego Esteban es militante de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, un partido antipolítico: es decir, contra la política actual. Su deporte favorito, la gimnasia mental, cuenta aún con pocos adeptos, pero su intención es hacerlo cada vez más popular.